No hay dos empresas familiares iguales. La estructura de propiedad, el número de integrantes familiares activos, la etapa del negocio y las tensiones específicas presentes determinan qué tipo de proceso tiene sentido.
Cada proyecto comienza con una conversación de diagnóstico. Lo que sigue se construye específicamente para la familia y el negocio en cuestión.
Para empresas que han crecido más allá de la gestión financiera informal y necesitan un marco escrito. Trabajamos con la familia para diseñar documentos de gobierno que cubran la autoridad de decisión, las expectativas de reporte financiero, los criterios de reinversión y los procesos para revisar estas reglas cuando las condiciones cambian.
Este tipo de proyecto típicamente involucra entrevistas de diagnóstico individuales, sesiones familiares facilitadas y redacción iterativa de documentos durante varios meses. El resultado es un documento vivo que pertenece a la familia.
Para familias donde la distribución de las utilidades del negocio se ha convertido en fuente de tensión o ambigüedad. Construimos criterios transparentes sobre cómo se calculan las utilidades, qué porción está disponible para distribución, cómo se relacionan las distribuciones con las participaciones accionarias y cómo se manejan las distribuciones extraordinarias.
Una de las áreas más sensibles en las empresas familiares. Ayudamos a las familias a distinguir entre compensación por el trabajo realizado, retorno sobre la participación accionaria y apoyo familiar, y a construir marcos que hagan estas distinciones explícitas y consensuadas.
Cuando se acerca una transición generacional, las preguntas financieras suelen ser las más complejas. Trabajamos en las estructuras de gobierno financiero que deben estar en su lugar antes, durante y después de la transición, apoyando la continuidad sin prescribir arreglos legales específicos.
Para familias donde las generaciones más jóvenes se están incorporando al negocio y necesitan desarrollar la comprensión financiera necesaria para participar significativamente en el gobierno. Diseñamos programas educativos adaptados al contexto específico de la empresa familiar.
Todo proceso comienza con una conversación inicial donde exploramos la situación actual, los objetivos de la familia y si nuestro enfoque es el adecuado. No iniciamos proyectos antes de que este alineamiento sea claro.
La fase de diagnóstico que sigue suele ser la parte más reveladora del proceso. Las conversaciones individuales con los integrantes de la familia frecuentemente ponen en evidencia comprensiones distintas de una misma situación. Esta diversidad no es un problema. Es el material de partida para el diseño del gobierno.
El diseño de protocolos ocurre de manera colaborativa. No entregamos documentos terminados para firmar. Facilitamos las conversaciones a través de las cuales la familia llega a sus propios acuerdos, y le damos a esos acuerdos la forma escrita que necesitan para funcionar a lo largo del tiempo.
Comenzamos por entender tu contexto específico. No hay propuesta antes de que haya una comprensión real de la situación.